garganta en un profundo nudo, y el estómago se revolucionaba por los nervios, que se clavaban en ella como cuchillos, sentían culpabilidad, pero por otra parte, simple extrañeza, extrañeza al no saber por qué sentía lo que sentía,con el corazón en un puño y aferrándose a la almohada, las lágrimas se escapaban incontrolables ya, las horas pasaban como segundos, y no cambiaba nada a su alrededor, real angustia se apoderaba de su cuerpo, y su cabeza y corazón se enfrentaban en una lucha a muerte.
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