sin querer o precisamente a próposito les cambiamos las letras y jugamos con ellas a los crucigramas y tú te inventas esa risa, precisamente esa. Incluso o sobretodo aquí , lejos de ti, el sonido de tus labios es como un tintineo en las pestañas, un accidente esperando a suceder, es como la incertidumbre al moverte bajo la libertad del dictado de los deseos. Sigo haciendo cuentas de cuánto mar tuvo que venir de los océanos para reposarse así en tus ojos. Me quedan tantas cosas por darte, aun hay que precisar tus labios con talento difuminado, resolver millones de garabatos en tu pelo donde anida la revolución de los pájaros en la cabeza de los soñadores. Me voy a quitar la venda de los ojos y voy a ir hasta ti, para besarte como la primera vez o como la última, sin guardar fuerzas desgastada y viva, pero sonriente, Ahora todo tiene sentido. Y yo, no tengo palabras.
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